La historiografía sobre la Guerra Civil se ha visto muy influenciada
por el peso que este hecho histórico ha tenido en la conformación de los
discursos políticos posteriores. En este sentido, el artículo intenta plantear,
en primer lugar, el influjo que tuvieron en la historiografía sobre el anarquismo
durante la Guerra las polémicas entre comunistas y anarquistas. Es lo que
denominamos viejos prejuicios, que favorecieron unas interpretaciones tremendamente
ideologizadas. Posteriormente, se pone el acento en los avances
historiográficos logrados en las décadas de 1980 y 1990, que permiten conocer
mejor el alcance de la revolución, así como el papel de la propaganda y
las formas de organización del movimiento anarquista. Finalmente, se llama
la atención sobre la problemática del estudio de la violencia política, que
algunas interpretaciones quieren vincular expresamente al anarquismo, en
una muestra de lo que son nuevos prejuicios que desde la actualidad viven
incómodamente el estudio de las propuestas alternativas y revolucionarias.

