Este artículo se sitúa en la realidad interna del aparato de propaganda
de la Organización Sindical Española durante los años sesenta. En
esta época, la OSE se hallaba inmersa en un proceso de impulso y adaptación
a la cambiante realidad socioeconómica española. Utilizó con
insistencia sus medios de propaganda para ampliar la base social y conseguir
así sus objetivos políticos. El diario Pueblo fue la punta de lanza de
esta ofensiva propagandística gracias a su notable éxito comercial impulsado
por la fuerte voluntad política emanada de José Solís Ruiz y Emilio
Romero. No obstante, un conjunto de problemas internos que afectaron
a la gestión del diario amenazaron y condicionaron gravemente las metas
políticas que éste debía cumplir.

