Una de las dimensiones más impresionantes, más duraderas y
menos conocidas de las Brigadas Internacionales era la aportación de
sus servicios médicos. Las aportaciones de los distintos médicos, españoles
e internacionales, fueron de una importancia colosal en el desarrollo
posterior de la medicina traumatológica, en guerra y en paz. Menos
conocida fue la labor abnegada de conductores de ambulancias, enfermeras
y médicos. Aunque procedentes de orígenes muy distintos, Crome
de Rusia, Saxton de la Gran Bretaña imperial, ambos fueron casos típicos
de los voluntarios dentro de los servicios médicos de las Brigadas. Sus
similitudes fueron incluso más típicas -la generosa dedicación a combatir
el fascismo y su posterior servicio en la Segunda Guerra Mundial-.
Ambos lograron avances médicos que serían de mucha utilidad posteriormente.
Sus historias, de alguna manera, dan idea de la dedicación
y el sacrificio que caracterizó a los hombres y mujeres de las Brigadas
Internacionales en los servicios médicos.

