La historiografía que atiende los procesos de transición desde las
dictaduras a las democracias apenas se ha interesado en la comparación
de los fenómenos de cambio político en realidades espaciales distintas.
La propuesta que formuló Bloch para elaborar una «historia
grande, profunda, larga, abierta, comparativa» ha perdido fuelle en la
elección de los temas, la mayoría con enfoques predominantemente
nacionales. Esta escasez de investigaciones de historia comparada ha
favorecido una cierta indefinición y una falta de sistematización del
método comparativo que dificulta su desarrollo y limita su proyección
como instrumento interpretativo. Éste es el reto del dossier que presentamos:
afrontar la comparación entre dos transiciones, la chilena y
la española, a pesar de las dificultades que caracterizan ambas experiencias
nacionales que transcurren en cronologías distintas y cuyas
dictaduras se instalaron de forma muy diferente.

