Este artículo examina las relaciones entre la epidemia de gripe de
1918 en España y la creciente insatisfacción pública con el sistema político
de la Restauración (1875-1923). La cobertura que la prensa y las revistas
médicas dieron sobre la epidemia de gripe proporcionó un foro de
debate donde expresar las ideas sobre el buen funcionamiento del Estado
moderno. Cuando el Estado fue incapaz de cumplir con las exigencias
de una sociedad alfabetizada, periodistas, médicos e intelectuales estudiaron,
cada vez más, sistemas políticos alternativos. Los comentaristas
contribuyeron a la continua desestabilización del sistema político de la
Restauración, alegando que el gobierno debía basarse en el conocimiento
racional y la experiencia en lugar de en la estructura existente en ese
momento, el caciquismo. Esta promoción de un Estado impersonal y
profesionalizado, junto con las peticiones de una dictadura de salud
pública, ayudó a sentar las bases de la gran aceptación de la dictadura del
general Miguel Primo de Rivera y el saneamiento de su sistema político.

