Ante la imposibilidad de comentar en un artículo la producción sobre ciencias sociales e historia en el mundo norteamericano, limitaré estas páginas a tratar del tema del nacionalismo, que no sólo ha gozado de un bien ganado protagonismo dentro de la producción académica de los últimos dos años, sino que es un excelente nexo de unión entre la historia y otras disciplinas y enfoques intelectuales.

