Se sostiene que los factores medioambientales condicionan el crecimiento
físico de los individuos y que la altura puede ser utilizada para evaluar
el consumo de energía nutricional y, por tanto, el estado de la salud y
la calidad de vida. De acuerdo con los recientes estudios biomédicos y
antropológicos, se señala que la estatura es una expresión de la eficiencia
biológica a un determinado medio y el resultado de un proceso de adaptación
ambiental. Por ello, las tallas a edades determinadas pueden ser excelentes
registros medioambientales e indicadores del bienestar biológico de las poblaciones
históricas. A partir de los registros de reclutamiento españoles se
exploran las relaciones existentes entre la altura y las condiciones ambientales
que determinan la nutrición y la enfermedad. Concluye que el crecimiento
físico estuvo durante mucho tiempo limitado por el consumo de energía
nutricional, el desgaste energético del trabajo, las enfermedades y las condiciones
ecológicas.

