Imaginemos por un instante que por efectos del crecimiento de la población humana y de la evolución de la técnica, se ha llegado a la total urbanización del globo terráqueo; que una ciudad única cubre la superficie útil de la tierra. ¿Verdad que tal perspectiva se nos aparece como una pesadilla?, ¿y que tal visión nos produce la sensación de estar cogidos en una inmensa trampa de hileras infinitas de enormes inmuebles o de pequeñas casas suburbanas,
sin posibilidad alguna de escapar a la continua presencia y a la presión de las gentes? Una ciudad tal sería de una monotonía infinita, que acabaría por aturdirnos. Sería una cosa monstruosamente abstracta, sin relación alguna con la naturaleza.

