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Montaña Blanca 1620

Montaña Blanca 1620
(Revista Desperta Ferro. Moderna, Nº 40, año 2019)

  • ISBN: 101038564
  • Editorial: Desperta Ferro Ediciones
  • Lugar de la edición: Madrid. España
  • Encuadernación: Rústica
  • Medidas: 28 cm
  • Nº Pág.: 65
  • Idiomas: Español

Papel: Rústica
7,00 €
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Resumen

El 8 de noviembre de 1620 se libró en una colina a las afueras de Praga, la Montaña Blanca, una de las batallas más decisivas de la historia de Europa central. El ejército de los Estados protestantes de Bohemia y Moravia, con el apoyo de tropas de alemanas, transilvanas y mercenarios oriundos de toda la Europa protestante, se enfrentó a las fuerzas del emperador Fernando II, que contaba con el valioso apoyo de Felipe III de España y la Liga católica alemana liderada por el duque Maximiliano de Baviera. Un siglo después del inicio de la Reforma de Lutero, católicos y protestantes creían que el enfrentamiento definitivo había llegado. Decenios de pequeñas disputas atenuadas por una política de apaciguamiento desembocaron en un estallido dramático de la tensión acumulada cuando, el 23 de mayo de 1618, un grupo de nobles bohemios protestantes arrojó por una ventana de la cancillería de Bohemia a dos representantes de la Corona y a su secretario, todos ellos católicos. Comenzaba así una revuelta que sucumbía, dos años y medio después, a las puertas de Praga. El triunfo imperial no solo restableció plenamente el catolicismo en el Reino de Bohemia en todo su esplendor antes del desenlace de las Guerras Husitas en el siglo XV, sino que a su vez marcó el inicio del ascenso de Austria como gran potencia en Europa central.

SUMARIO:

· De una crisis regional a una guerra general por Peter H. Wilson – University of Oxford

El 23 de mayo de 1618 tres funcionarios habsbúrgicos fueron arrojados por una ventana del castillo de Praga. Esta célebre defenestración marcó el inicio de lo que se conoce como la Guerra de los Treinta Años. Hacía tiempo que la guerra planeaba en el horizonte, pero la escalada desde una crisis en Bohemia a una conflagración de gran envergadura a lo largo y ancho del Sacro Imperio Romano que arrastró a la Monarquía Hispánica, a Transilvania y a otras potencias europeas no era inevitable. Aunque malheridos, los tres funcionarios sobrevivieron, lo que dejó una puerta abierta a una solución pacífica. Por desgracia, los esfuerzos por contener la crisis fracasaron y los acontecimientos se precipitaron hacia un conflicto aún más grave.

· La defenestración de Praga por Václav B?žek – Jiho?eská univerzita v ?eských Bud?jovicích

En el último tercio del siglo XVI la política interna del reino de Bohemia comenzó a estar sujeta a la importante presión de algunos grupos aristocráticos alineados según sus creencias religiosas. Mientras que la nobleza católica buscaba formas de llegar a un acuerdo con el rey para desempeñar un papel decisivo en el ejercicio del poder político en el país, los protestantes, incluidos utraquistas, miembros de la Unión de los Hermanos Bohemios y luteranos, se afanaban por conseguir tolerancia hacia su fe y la creación de su base institucional. Las crecientes tensiones religiosas estallaron el 23 de mayo de 1618, cuando un grupo de nobles protestantes arrojó por las ventanas del castillo de Praga a dos vicegobernadores católicos y a su secretario. Se trataba con claridad de la escenificación de un proceso judicial decidido de antemano, cuya ejecución tenía una larga tradición en la capital del reino de Bohemia.

· De las puertas de Viena a las puertas de Praga por Alberto Raúl Esteban Ribas

Fernando II de Habsburgo y sus vasallos rebeldes tenían estrategias políticas y militares opuestas: si los bohemios necesitaban expandir la rebelión a los demás Estados del reino de Bohemia y a Austria, e implicar a potencias extranjeras en una causa religiosa, los imperiales deseaban una campaña fulminante que contuviera la subversión en un ámbito estrictamente local y aconfesional. En agosto de 1618, el conde de Bucquoy planificó una rápida campaña; para ello disponía de una fuerza de 7000 hombres que dividió en dos cuerpos de ejército para avanzar desde el sur y el este, y converger sobre Praga. Los bohemios reunieron apresuradamente un ejército de más de 10 000 hombres para frenar el avance católico. La situación se mantendría en un frágil equilibrio hasta que, en 1620, el emperador logró reunir abundantes refuerzos de la Monarquía Hispánica y la Liga Católica alemana.

· Hombres y dinero. La ayuda española al emperador por Etienne Bourdeu – Université François-Rabelais

Los soldados de Felipe III fueron los primeros en acudir en auxilio de Fernando II, lo que se explica no solo por los vínculos dinásticos, sino también por la voluntad de robustecer la cohesión de la Monarquía Hispánica tomando el control de un eje estratégico como el Rin y apoyando a un soberano que no pondría trabas a la confirmación de las posesiones hispánicas en el norte de Italia. Esta ayuda revistió formas diversas; militares, evidentemente, pero también financieras, que animaron a otras potencias católicas del Sacro Imperio a ponerse de parte del emperador. Dicho apoyo permitió que Felipe III y Felipe IV consiguieran privilegios importantes en territorio imperial y condujo a que varios de sus vasallos arraigasen allí, y también conllevó que la acción de la Monarquía Hispánica se redirigiese a largo plazo hacia Europa central, que volvía a ser un teatro de operaciones principal por primera vez desde la época de Carlos V.

· La batalla de la Montaña Blanca por Olivier Chaline – Université Paris-Sorbonne

Nos encontramos al pie de la Montaña Blanca, una loma escarpada que asciende por la ruta de Praga, al oeste de la ciudad. La niebla nocturna se ha disipado al fin. Es el 8 de noviembre de 1620 hacia el mediodía. El padre Fitzsimon, capellán del conde de Bucquoy, entona el salve regina, que pronto retoman los partícipes del consejo de guerra que, por un estrecho margen, ha decidido librar batalla. Poco después, los bosques de picas de los cuadros imperiales se ponen en movimiento y comienzan a ascender la pendiente hacia la cima, donde aguarda el ejército de los Estados rebeldes contra a los Habsburgo. Por primera vez desde la defenestración de Praga, hace más de dos años, está a punto de librarse una verdadera gran batalla. Ambos bandos necesitan un éxito decisivo para poner fin a la campaña y, esperan, a la guerra. El riesgo es elevado, y ambos bandos saben que, en unas pocas horas de batalla, lo pueden perder todo.

· Ernst von Mansfeld, empresario militar por Olli Bäckström – Itä-Suomen yliopisto

Ernst von Mansfeld (1580-1626) fue el principal y más célebre empresario militar de la fase inicial de la Guerra de los Treinta Años. En calidad de actor paraestatal reunía y mantenía contingentes militares por medio de la subcontratación privada. En este sistema, capitanes o coroneles individuales reclutaban compañías o regimientos a sus propias expensas. Mientras que Mansfeld ponía sus ejércitos al servicio de gobernantes y señores de la guerra, los capitanes y coroneles bajo sus órdenes ponían sus compañías y regimientos al servicio de Mansfeld. El método más común de compensar a los coroneles-propietarios y, de hecho, de mantener al ejército en conjunto, era un artificio conocido como “contribuciones”. Podía tratarse de impuestos ordinarios, en cuyo caso el gobernante empleador adscribía una fuente de ingresos al empresario militar, o del robo y la extorsión organizados.

· La reconquista católica de Bohemia por Howard Louthan – University of Minnesota

Cuando el duque Maximiliano y las tropas del emperador entraron en Praga tras la sorprendente desbandada de las fuerzas protestantes en la Montaña Blanca, se vieron en posesión de un reino que molestaba a Roma desde hacía mucho. Un proverbio popular señalaba que cada región de Europa central festejaba su propio vicio: Suabia tenía sus prostitutas, Sajonia sus borrachos y Bohemia sus herejes. La tarea que aguardaba al emperador Fernando era enorme. ¿Cómo restaurar una fe casi por completo destruida? La respuesta inicial fue de violencia y coacción. Tales relatos de agresión, no obstante, solo son una parte del proceso de recatolización de Bohemia. Roma recurrió también a tácticas de persuasión y, en este caso, tenía a su servicio un extraordinario arsenal de armas culturales.

Directores Alberto Pérez Rubio, Carlos de la Rocha, Javier Gómez Valero.

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