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Líbano 1982

Líbano 1982
(Revista Desperta Ferro. Contemporánea, Nº 77, año 2026)

  • ISBN: 101142886
  • Editorial: Desperta Ferro Ediciones
  • Lugar de la edición: Madrid. España
  • Encuadernación: Rústica
  • Medidas: 28 cm
  • Nº Pág.: 65
  • Idiomas: Español

Papel: Rústica
8,72 €
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Resumen

El 6 de junio de 1982, tropas de las Unidades de Defensa de Israel cruzaron la frontera del Líbano, inmerso en una cruel guerra civil, iniciando un capítulo más del ya largo conflicto que enfrentaba a Tel Aviv con los palestinos en general y con la Organización para la Liberación de Palestina más en concreto, y que hoy sigue ensangrentando la región. Durante las semanas siguientes se sucedieron una serie de enfrentamientos en los que las unidades israelíes, apoyadas por el Ejército del Sur del Líbano y las fuerzas de la Falange Libanesa, se enfrentaron al Ejército sirio en el valle de la Becá y a las milicias de la OLP y otras facciones palestinas en las calles de Tiro, Sidón y sobre todo Beirut. Ante esta ofensiva, la diplomacia internacional se puso en marcha para enviar una fuerza multinacional en apoyo de la UNIFIL (Fuerza Provisional de las Naciones Unidas para el Líbano) y lograr un acuerdo de alto el fuego, que pasó por la retirada de catorce mil combatientes de la OLP camino de Túnez. Sin embargo, lejos de aplacarse, el conflicto aún debía alcanzar su cota máxima de crueldad con las matanzas de civiles palestinos en Sabra y Shatila, una herida que más de 40 años después permanece sin cicatrizar.

El Líbano en el laberinto de Oriente Medio por Ignacio Álvarez-Ossorio Alvariño (Universidad Complutense de Madrid)
El establecimiento del Estado de Israel y la nakba, o catástrofe palestina de 1948, han condicionado la historia reciente de Oriente Medio sometiéndolo a una dinámica de conflicto permanente en la cual la consecución de la paz se ha convertido en una quimera difícil de alcanzar. En el curso de la Guerra de los Seis Días de 1967, Israel ocupó Jerusalén Este, Cisjordania y Gaza, con lo que logró el control de todo el territorio comprendido entre el río Jordán y el mar Mediterráneo. No solo eso, sino que también infligió una severa derrota a los principales baluartes del movimiento panarabista: Egipto y Siria, que perdieron la península del Sinaí y los altos del Golán. Desde entonces, Oriente Medio ha fluctuado entre dos tendencias: el intento palestino de establecer un Estado independiente sobre el 20 % de la Palestina histórica y el proyecto sionista de aprovechar su aplastante superioridad militar para redibujar sus fronteras.

La Guerra Civil libanesa por Dan Naor (Ariel University)
El conflicto civil que estalló en el Líbano en 1975 fue el resultado de varios procesos que se sucedieron en los años anteriores a la guerra. El primero fue el reforzamiento de las organizaciones palestinas en el país, que disfrutaban de un amplio apoyo entre la población sunní y entre los partidos de izquierdas, y cuyas actividades minaron la soberanía nacional y debilitaron al Estado. El segundo proceso fue la radicalización de la población sunní. Esta, que se había cansado de la hegemonía maronita (cristiana) en el Estado, empezó a adherirse a la causa palestina y al arabismo. El tercero de estos factores tenía que ver con la prosperidad económica del país durante los años previos a la guerra. Sin embargo, tan solo unos pocos se beneficiaron de ella. Finalmente, la cuarta tendencia tenía que ver con el despertar de las comunidades chiíes del país, debido a que la actividad palestina contra Israel se llevaba a cabo desde los territorios habitados por los miembros de esta corriente religiosa.

OLP. La lucha interminable por José Abu-Tarbush (Universidad de La Laguna)
La Organización para la Liberación de Palestina (OLP) se convirtió en la plataforma política de las organizaciones que de distinta índole y bagaje formaban parte del reemergente movimiento nacional palestino, alcanzó un creciente reconocimiento regional e internacional como la “única y legítima representante del pueblo palestino”, y se consolidó como un actor imprescindible para la resolución de la cuestión de Palestina o, dicho de otro modo, del conflicto colonial con Israel. Creada en 1964 por iniciativa de la Liga de los Estados Árabes y fuertemente influenciada por el presidente egipcio Gamal Abdel Naser, durante esta incipiente etapa, la OLP fue solo una estructura burocrática, sin representatividad ni apoyo social significativos, hasta que, en 1969, las organizaciones políticas palestinas asumieron su dirección y eligieron a Yasir Arafat como presidente de su Comité Ejecutivo. Esta radical transformación, de ser una entidad administrativa bajo la tutela de los Estados árabes a otra políticamente independiente y representativa de la fragmentada sociedad palestina, fue a su vez un reflejo de los cambios experimentados en la región.

La Operación Paz para Galilea por José Luis Calvo Albero (Real Instituto de Estudios Europeos)
La ofensiva israelí comenzó el 6 de junio de 1982 e, inicialmente, fue todo un éxito. El día 8 de junio, el eje occidental, que avanzó rápidamente por la costa, había superado Tiro y Sidón y se encontraba a 15 km al sur de Beirut, mientras que el eje central, tras superar el terreno montañoso y la fortaleza cruzada de Beaufort, estaba apenas 12 km al sur de la carretera Damasco-Beirut. La violencia y la velocidad del ataque habían forzado a gran parte de los combatientes de la OLP a replegarse hacia Beirut, aunque quedaban todavía numerosas bolsas de resistencia en campos de refugiados y zonas urbanas. El eje este había avanzado hacia el valle de la Bekaa, pero no se había empeñado en combate directo con las tropas sirias allí desplegadas hasta la noche del día 8, cuando una fuerza respondió con fuego al avance israelí sobre la localidad de Jezzine.

Revolución política y fractura. La guerra en Israel por Sonia Sánchez Díaz (Universidad Francisco de Vitoria)
En la tercera semana de junio de 1982, el 93 % de la población judía israelí encuestada justificaba la ofensiva en el Líbano. Poco más de tres meses después, una manifestación que sus organizadores cifraron en cuatrocientas mil personas llenaba la plaza de los Reyes de Israel, en Tel Aviv, para exigir responsabilidades a su propio Gobierno. Ninguna guerra en Israel había recorrido esa distancia en tan solo tres meses y estando aún inconclusa. Entre ambas cifras se abre la historia de un conflicto que nació de la política interior israelí: del vuelco derechista de 1977, de una mayoría sustentada por un solo escaño en 1981 y de la ambición del general populista Ariel “Arik” Sharon. La guerra regresó a casa en forma de ataúdes, de comisión de investigación y de una sociedad partida en dos, convirtiéndose en la mayor fractura moral y política que había conocido el país. ¿Qué sucedió entre 1977 y 1984 para explicar esta transformación?

Estados Unidos y la Fuerza Multinacional por Emily Whalen (King’s College London)
Como sucede con la mayoría de las guerras civiles, la del Líbano nunca fue un conflicto exclusivamente libanés; palestinos, sirios, estadounidenses e israelíes se vieron involucrados, desde los primeros combates, en el suministro de armas a las milicias locales, en la selección de enviados diplomáticos especiales y en el despliegue de tropas. Entre 1975 y la relativa conclusión del conflicto en 1990, no menos de siete ejércitos nacionales –libanés, israelí, sirio, estadounidense, francés, italiano y británico– enviaron soldados a esta guerra; también llegaron mercenarios, fondos y otros materiales desde Irán, Irak, Libia y Arabia Saudí; y se desplegó una fuerza de paz de Naciones Unidas con soldados holandeses, españoles, nepalíes y ghaneses, entre otras nacionalidades. De hecho, el grado extremo de participación internacional en el Líbano llevó a algunas personas a sostener que, después de todo, no se trataba de una guerra civil. Ghassan Tueni, embajador de Beirut en los Estados Unidos en el momento álgido del conflicto, solía definir su país como “un campo de batalla para guerras ajenas”.

Las masacres de Sabra y Shatila por Gebrael Abou-Askar Molina (Universitat Autònoma de Barcelona)
El trágico episodio de Sabra y Shatila se puede entender como un movimiento de piezas en el tablero político entre los principales actores externos influyentes en la crisis libanesa. Las masacres respondieron a una larga cadena de acontecimientos vividos en los meses previos, dominados por conspiraciones, pactos secretos, ansias de poder, en parte también por la irresponsabilidad internacional en la gestión de la emergencia y, por último, la insaciable sed de venganza. Todo ello en su conjunto estallará en una vorágine que se saldó con el asesinato indiscriminado de miles de civiles inocentes. El 14 de septiembre de 1982, un colosal atentado hizo volar por los aires el cuartel general de las Falanges, asesinando a Bashir Gemayel y a destacados miembros de la élite falangista. Las Falanges no dudaron en acusar a la OLP del magnicidio, y juraron vendetta perpetua. Sharon desatendió la magnitud de la rabia y el afán de venganza por el asesinato del adalid falangista a causa del desmoronamiento de su proyecto estratégico, permitiendo poco después la tragedia que comportó el asalto de los asentamientos palestinos en Beirut oeste.

Las consecuencias de la invasión israelí del Líbano por Isaías Barreñada Bajo (Universidad Complutense de Madrid)
La invasión israelí de junio de 1982 no solo transformó la dinámica de la Guerra Civil libanesa y agravó la situación del país, tuvo un impacto trascendental en el campo palestino-israelí: alejó a la estructura política y militar de la OLP, afectó a los territorios palestinos ocupados de Cisjordania y Gaza, y fue un revulsivo interno en Israel. La invasión israelí fue traumática y crucial tanto para la población palestina refugiada desde la expulsión de 1948 (nakba) como para el movimiento nacional palestino, que surgió y se desarrolló esencialmente en el exilio. El historiador palestino-estadounidense Rashid Khalidi señala lo ocurrido en 1982 como una de las fases de la “guerra colonial permanente contra los palestinos”. Una guerra, en este caso, que buscó la destrucción política, social y nacional palestina nacida en el exilio y que permitió consolidar el control israelí en Cisjordania y Gaza. El impacto estratégico de la invasión israelí fue inmenso para la OLP, que perdió la base territorial de su Estado en el exilio, vecino a la Palestina histórica, su cuartel general y la mayor parte de su infraestructura militar.

Directores Alberto Pérez Rubio, Carlos de la Rocha, Javier Gómez Valero.

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